TRES
VECES VÍCTIMAS. CONFLICTO ARMADO Y SALUD MENTAL EN EL DEPARTAMENTO DE CAQUETÁ,
COLOMBIA.
Médicos sin Fronteras presenta
un informe con el que quieren dar a conocer el sufrimiento que la violencia
está causando en la población colombiana de Caquetá y el impacto directo que
tiene en la salud mental de la población que, dado su alcance y magnitud, no
queda cubierto por los servicios de salud mental del Estado colombiano.
"Puerta
de entrada al Amazonas colombiano, el departamento de Caquetá, en el sur del
país, ha sido uno de los puntos neurálgicos del conflicto colombiano. La
histórica presencia de la guerrilla y grupos paramilitares, así como la fuerte
militarización de los últimos años, han convertido la zona en un "campo de
batalla" geoestratégico por el control de las rutas (terrestres y
fluviales) y el territorio, especialmente rico en recursos naturales y con una fuerte
presencia de cultivos ilícitos. Las consecuencias sobre la población civil son
enormes: amenazas, asesinatos, desapariciones, desplazamiento forzado,
confinamiento o restricciones de movimientos son sólo algunos de los peligros a
los que se ven expuestos los habitantes de Caquetá.
Sin
embargo, la población civil no sólo sufre la
violencia generada por el conflicto armado sino que está sometida a otros dos
niveles de violencia: el abandono y la inoperancia de las instituciones que
deberían atenderla, y el silencio y el estigma por parte de la sociedad. Estos tres niveles de violencia
tienen efectos sobre la salud mental y sobre la calidad de vida de los
individuos y las comunidades, expuestos de una manera u otra al conflicto. Esta
suma de violencias es la terrible realidad con la que convive gran parte de la
población en Caquetá y que la convierte en triplemente víctima del conflicto.
Las
consecuencias de esta violencia sobre la salud mental son un conjunto de
alteraciones, tanto en el ámbito individual, como en el familiar y social, que
desbordan los mecanismos de afrontamiento de la población afectada, provocando
un severo sufrimiento emocional y psicológico que debe tener una respuesta por
parte de las autoridades.
Médicos
Sin Fronteras (MSF) trabaja en el departamento de Caquetá desde 1999. En el año
2005, la organización puso en marcha un proyecto de salud mental para asistir a
las víctimas del conflicto colombiano y dar una atención que era insuficiente
en las estructuras de salud del Gobierno.
El
presente informe se basa en los datos de 5.064 pacientes que recibieron
atención clínica por parte de MSF desde marzo de 2005 hasta septiembre de 2009.
De estos pacientes, un 65% eran mujeres y el 35% hombres. Las edades oscilan
entre 1 y 89 años, aunque el grupo etario que más utilizó los servicios de
salud mental de MSF fue el de 19-45 años. Por otra parte, el 60% de las
personas atendidas se encontraba en Florencia, la capital del departamento, y
el 40% en la zona rural".
Las
principales conclusiones del informe son las siguientes:
- El perfil epidemiológico 22 de los pacientes tratados en el proyecto de salud mental de MSF en Caquetá, construido en base a sus diagnósticos, es el típico de los países sometidos a un conflicto armado.
- Los pacientes tratados por MSF expuestos directamente a factores de riesgo relacionados con el conflicto armado fueron más proclives que el resto de pacientes a presentar diagnósticos propios de contextos de guerra, como por ejemplo, depresión, trastornos de ansiedad o duelo.
- El 61,1% de los pacientes atendidos en el proyecto son personas afectadas directamente por el conflicto. La población restante tampoco está excluida de los efectos negativos del conflicto armado sobre su salud mental.
- El conflicto armado colombiano no solamente constituye en sí mismo un factor de riesgo para la salud mental de las personas expuestas, sino que además genera condiciones en las cuales emergen otros factores de riesgo que adicionalmente contribuyen al deterioro de la salud y la calidad de vida de las personas y las comunidades.
- En contextos de conflicto armado como el caso colombiano no es posible desvincular la violencia estructural y cultural de la violencia bélica directa, ya que estas diferentes manifestaciones de violencia se retroalimentan y están interconectadas entre sí.
LILIAN CORTINES ACOSTA

La histórica presencia de la guerrilla y grupos paramilitares, así como la fuerte militarización de los últimos años, han convertido la zona en un "campo de batalla"
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