En 54 años, 220 mil personas han muerto por el conflicto armado en
Colombia
Así lo
reveló el informe "¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y
dignidad", el cual denuncia que el 82 % de las víctimas son civiles.
De acuerdo con el Centro
Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2013 han muerto 220 mil personas a
causa del conflicto armado colombiano.
Elpaís.com.co | Jorge Orozco
El
conflicto armado colombiano dejó al menos 220.000 personas asesinadas, 25.000
desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y
2012, según el informe presentado este miércoles por el Centro Nacional de
Memoria Histórica (CNMH) .
Estas son algunas de las cifras
reveladas por el documento "¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y
dignidad", un trabajo encomendado a este centro por la Ley 975 de 2005 (de
Justicia y Paz) que es similar al de una comisión de la verdad, pero durante
una confrontación todavía activa. Así lo destacó el director del CNMH, Gonzalo Sánchez, en
una rueda de prensa previa a la entrega del informe al presidente Juan Manuel
Santos, en la que señaló que lo más
difícil fue darle legitimidad al estudio cuando incluso las víctimas estaban
silenciadas.
La
directora del informe, Martha Nubia Bello, advirtió por su parte que las cifras
que presenta el documento "muestran la dimensión del conflicto pero no
pueden dar cuenta de lo que pasó porque los actores armados acudieron a
estrategias para la invisibilización" de los hechos.
Según
estos datos, de los 220.000 asesinatos documentados, 177.307 fueron perpetrados
contra la población civil, es decir, el 82%, y unas 40.787 víctimas mortales
corresponden a las partes combatientes.
De
los 16.340 asesinatos selectivos registrados por el CNMH entre 1981 y 2012, los
paramilitares fueron responsables del 38,4 % de los casos, a los grupos armados
no identificados se le atribuyó el 27,7 %, a las guerrillas el 16,8 %, a la
Fuerza Pública el 10,1 %, a desconocidos el 6,5 % y a la alianza entre la
ultraderecha armada y a los cuerpos de seguridad del Estado el 0,4 %.
Todavía
siguen desaparecidas en Colombia 25.007 personas desde 1985, según informan sus
allegados, mientras que entre 1970 y 2010, un total de 27.023 personas han
sufrido el drama del secuestro, perpetrado por las guerrillas en un 90,6 % de
los casos.
El desplazamiento forzado ha sido un
flagelo para 5.712.506 personas entre 1985 y 2012, aunque este delito se ha
cometido con más frecuencia en los últimos 16 años, puesto que en este periodo
se registraron 4.74.046 casos.
De
las 1.982 masacres cometidas entre 1980 y 2012, el CNMH atribuyó a los grupos
paramilitares 1.166 casos, que representan un 58,9 %, seguidos por las
guerrillas con 343 (17,3 %) , y por la Fuerza Pública con 158 (7,9 %) . La
violencia sexual en el marco del conflicto entre 1985 y 2012 ha dejado 1.754
víctimas, mientras que las explosiones de minas antipersonal han afectado a
10.189 personas.
Por
otro lado, el CNMH reporta en su estudio unas 716 acciones bélicas que han
dejado 1.344 víctimas, cometidas en un 53 % por las guerrillas, en un 22,5 %
por combates entre insurgentes y fuerza pública, en un 16,8 % por
enfrentamientos de guerrillas y paramilitares y en un 5,2 % por la Fuerza
Pública.
Asimismo,
entre 1988 y 2012 el informe reporta 95 atentados que han perjudicado a 1.566
personas, y que fueron cometidos en un 82 % de los casos por los grupos
guerrilleros, en un 16,8 % por bandas armadas no identificadas y por
paramilitares en un 2,6 %. Unos 6.421 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados
por distintos grupos armados en medio siglo de conflicto, de los cuales 5.156
entre 1999 y 2012.
Los
académicos encargados del informe esperan que esta compilación sirva para que
los actores armados de todo tipo que han generado la violencia reconozcan su
culpa y para que la sociedad civil colombiana acepte que el conflicto
colombiano no es un fenómeno propio de la ruralidad sino que sus lógicas han
permeado hasta las más altas esferas del poder.
Para
Esther Polo representante de las víctimas quienes han puesto la sangre en el
conflicto son los campesinos del país “y nos ha tocado levantarnos de las cenizas
para dar cuenta de estos hechos que nos ha dejado esta guerra. El centro de
Memoria nos ha dado la posibilidad de contar nuestra versión de los hechos”.
La
representante de las víctimas sostuvo que en el cotidiano de Colombia la guerra
se ha convertido en algo natural, “pero el país debe entender que esta guerra
no es normal es absurda y dañina. Con ese trabajo rescatamos la esperanza de
decirle al Estado y a Colombia que a pesar de nuestras muertas y nuestros
muertos estamos aquí, resistiendo”.
El informe del conflicto armado
La
propuesta investigativa y narrativa con la que se visibilizarán las voces de
las víctimas en la construcción es un relato nacional sobre la historia del
conflicto. En seis capítulos se recogen las experiencias más sobresalientes,
luego de seis años de investigación en distintas regiones del país y la
publicación de 20 informes sobre casos específicos.
El recorrido realizado por los seis
capítulos que comprende el informe, da cuenta del horror, el dolor, la guerra y
las luchas de las víctimas en todo el territorio nacional.
El
primer capítulo trata sobre la magnitud del conflicto y da cuenta de lo que ha
pasado en el país, destacando a quiénes son los actores en disputa, cuáles han
sido sus prácticas de guerra y los móviles de su accionar, todo esto sin dejar
de lado el cómo se ha visto afectada la población. En pocas palabras, es el
resumen de las cifras del horror del conflicto nacional.
Un
texto explicativo sobre el devenir de la guerra es el tema central del segundo
capítulo que amplía el contexto de la interpretación de los caminos que ha
recorrido la guerra para mantenerse a lo largo del tiempo.
La
propuesta a un análisis entre guerra y justicia es el objetivo del tercer
capítulo, en el que haciendo una lectura sobre la existencia en Colombia de un
aparato judicial, que ha sido permeado y rebasado por la guerra al punto de
llegar a ser en algunos casos cómplice y partícipe, también se ha visto
fuertemente impactado.
El
cuarto habla de los daños e impactos de la guerra sobre la población, las
formas de expresión de la violencia y analiza las afectaciones producidas en
distintos grupos poblacionales luego de haber recolectado algunos testimonios.
El
quinto capítulo da cuenta de las iniciativas de la paz y el rescate de lo que
el Centro ha llamado “las memorias”, en un recorrido por los casos documentados
en regiones rastreando qué y cómo recuerdan las victimas lo sucedido. El último
capítulo recoge las recomendaciones del Centro para la superación de la guerra
y la construcción de la paz.
LILIAN CORTINES

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