martes, 29 de abril de 2014

Las heridas menos visibles: Salud mental, violencia y conflicto armado en el sur de Colombia



Desde hace más de 50 años, la población colombiana sufre los efectos de una crisis humanitaria que la convierte en víctima silenciosa tanto del conflicto que enfrenta a los distintos actores armados estatales y no estatales, como de otras situaciones de violencia. Los habitantes de las zonas más afectadas se exponen a desplazamientos forzados, masacres, asesinatos selectivos, minas, secuestros, atentados con explosivos, abusos sexuales, amenazas, confinamiento, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.
Desamparadas por un Estado que no logra responder de manera efectiva a sus necesidades médicas y menos aún a las psicológicas, estas poblaciones vulnerables se ven obligadas a transitar su día a día afrontando las duras consecuencias que el conflicto armado tiene en el desarrollo de su vida cotidiana y en su salud.

Aunque menos visibles que las heridas de bala, los efectos psicosociales de la guerra también tienen un impacto profundo en la vida de las personas. Las repercusiones sobre el equilibrio psíquico se presentan no sólo en aquellos que viven en las zonas más afectadas del territorio colombiano y que están expuestos
a la violencia directa, sino también en la población que de manera indirecta sufre el conflicto. A pesar de los avances legislativos en el ámbito de la salud mental que se han registrado en los últimos cinco años y más allá del reconocimiento político y público de la existencia de un conflicto armado, aún falta un plan de acción del gobierno colombiano acorde a la evolución del contexto, que garantice
el acceso a servicios de salud mental de calidad para la población afectada por la violencia, independientemente del perpetrador.

En Colombia la salud mental sigue siendo un campo poco explorado, escasamente atendido y estigmatizado, y la respuesta de los servicios sanitarios frente a trastornos mentales es generalmente limitada
o inadecuada.Tampoco se ha investigado ampliamente lo que le sucede a la población civil que está atravesando un conflicto activo. En el presente reporte, Médicos Sin Fronteras (MSF) recopila su propia experiencia en el terreno atendiendo directamente a las personas afectadas por los enfrentamientos para poner en evidencia el impacto del conflicto armado en la salud mental y la importancia de garantizar una atención integral a las víctimas, estén o no reconocidas como tal. Propone además la implementación de una política pública eficaz que incluya la oferta de servicios de salud mental en el primer nivel de atención y en las actividades extramurales de los equipos sanitarios.

MSF es una de las pocas organizaciones médico-humanitarias internacionales que brinda asistencia en aquellas zonas del país
de difícil acceso, las más afectadas por el conflicto armado. Como parte de este esfuerzo, desde hace siete años la organización brinda atención constante en salud mental a la población civil. Entre enero y diciembre de 2012 los equipos de MSF en el terreno atendieron a 4.455 pacientes de salud mental de cuatro departamentos del sur de Colombia (Caquetá, Putumayo, Nariño y Cauca). La mayoría de los que asistieron a las consultas clínicas de la organización han vivido uno o más hechos relacionados con la violencia, y están expuestos cotidianamente a diversos factores de riesgo asociados directa o indirectamente con las dinámicas del conflicto. Ellos, sus historias y los registros de los psicólogos de la organización son la base para los resultados que se presentan en este reporte, con el que MSF espera arrojar luz sobre las secuelas que la lucha armada deja en la salud mental de aquellos atrapados por el conflicto y contribuir a la promoción de cambios en la legislación y los protocolos de atención para uno de los problemas de salud pública más invisibilizados de Colombia.

La legislación sobre atención en salud mental en Colombia ha tenido mejoras significativas durante los últimos años, pero este derecho aún no está plenamente garantizado.
En 2008, la sentencia T-760 de la Corte Constitucional amplió
el concepto de salud hacia el ámbito psicológico y psicosomático, estableciendo una conexión entre la salud mental y el derecho fundamental a la vida digna.1 A su vez, la Ley de Víctimas de 2011 contempla la implementación de programas de atención psicosocial y de salud integral a las víctimas del conflicto, comenzando por las zonas con mayor presencia de personas afectadas e incluyendo aspectos como la gratuidad, la interdisciplinariedad y la atención individual, familiar y comunitaria. Más recientemente, la Ley 1616 de 2013 ratificó la salud mental como un derecho fundamental en sí mismo y reglamentó que es obligación del Estado garantizar la promoción, prevención, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación en salud de todos los trastornos mentales, bajo los principios de universalidad e interdisciplinariedad.

A pesar de estos avances, la legislación colombiana en materia
de salud mental tiene un largo camino por recorrer: hacen falta mejoras en su contenido y acciones concretas para implementarlo. Por un lado, los textos de las leyes son poco comprensibles y difíciles de traducir a la práctica, no sólo por la deficiente asignación de recursos, sino también por falta de claridad en los procedimientos, roles y responsabilidades que crea la ley. Por otro lado, el marco legal actual no obliga a las entidades prestadoras de servicios
de salud a garantizar la atención psicológica clínica en los centros de primer nivel, una condición indispensable para el acceso a la salud mental de los habitantes de las regiones más apartadas y olvidadas.

Estos vacíos legales repercuten en la prolongación del sufrimiento de la población, víctima del abandono institucional, sujeta además al silencio y a la invisibilización que se han venido consolidando durante los más de 50 años de violencia en Colombia.


LILIAN CORTINES

En 54 años, 220 mil personas han muerto por el conflicto armado en Colombia


Así lo reveló el informe "¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad", el cual denuncia que el 82 % de las víctimas son civiles.


De acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica, entre 1958 y 2013 han muerto 220 mil personas a causa del conflicto armado colombiano.

Elpaís.com.co | Jorge Orozco

El conflicto armado colombiano dejó al menos 220.000 personas asesinadas, 25.000 desaparecidas y 4.744.046 desplazadas en el periodo comprendido entre 1958 y 2012, según el informe presentado este miércoles por el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) .
Estas son algunas de las cifras reveladas por el documento "¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad", un trabajo encomendado a este centro por la Ley 975 de 2005 (de Justicia y Paz) que es similar al de una comisión de la verdad, pero durante una confrontación todavía activa. Así lo destacó el director del CNMH, Gonzalo Sánchez, en una rueda de prensa previa a la entrega del informe al presidente Juan Manuel Santos, en la que señaló que lo  más difícil fue darle legitimidad al estudio cuando incluso las víctimas estaban silenciadas.

La directora del informe, Martha Nubia Bello, advirtió por su parte que las cifras que presenta el documento "muestran la dimensión del conflicto pero no pueden dar cuenta de lo que pasó porque los actores armados acudieron a estrategias para la invisibilización" de los hechos.
Según estos datos, de los 220.000 asesinatos documentados, 177.307 fueron perpetrados contra la población civil, es decir, el 82%, y unas 40.787 víctimas mortales corresponden a las partes combatientes.
De los 16.340 asesinatos selectivos registrados por el CNMH entre 1981 y 2012, los paramilitares fueron responsables del 38,4 % de los casos, a los grupos armados no identificados se le atribuyó el 27,7 %, a las guerrillas el 16,8 %, a la Fuerza Pública el 10,1 %, a desconocidos el 6,5 % y a la alianza entre la ultraderecha armada y a los cuerpos de seguridad del Estado el 0,4 %.
Todavía siguen desaparecidas en Colombia 25.007 personas desde 1985, según informan sus allegados, mientras que entre 1970 y 2010, un total de 27.023 personas han sufrido el drama del secuestro, perpetrado por las guerrillas en un 90,6 % de los casos.
El desplazamiento forzado ha sido un flagelo para 5.712.506 personas entre 1985 y 2012, aunque este delito se ha cometido con más frecuencia en los últimos 16 años, puesto que en este periodo se registraron 4.74.046 casos.
De las 1.982 masacres cometidas entre 1980 y 2012, el CNMH atribuyó a los grupos paramilitares 1.166 casos, que representan un 58,9 %, seguidos por las guerrillas con 343 (17,3 %) , y por la Fuerza Pública con 158 (7,9 %) . La violencia sexual en el marco del conflicto entre 1985 y 2012 ha dejado 1.754 víctimas, mientras que las explosiones de minas antipersonal han afectado a 10.189 personas.
Por otro lado, el CNMH reporta en su estudio unas 716 acciones bélicas que han dejado 1.344 víctimas, cometidas en un 53 % por las guerrillas, en un 22,5 % por combates entre insurgentes y fuerza pública, en un 16,8 % por enfrentamientos de guerrillas y paramilitares y en un 5,2 % por la Fuerza Pública.
Asimismo, entre 1988 y 2012 el informe reporta 95 atentados que han perjudicado a 1.566 personas, y que fueron cometidos en un 82 % de los casos por los grupos guerrilleros, en un 16,8 % por bandas armadas no identificadas y por paramilitares en un 2,6 %. Unos 6.421 niños, niñas y adolescentes han sido reclutados por distintos grupos armados en medio siglo de conflicto, de los cuales 5.156 entre 1999 y 2012.
Los académicos encargados del informe esperan que esta compilación sirva para que los actores armados de todo tipo que han generado la violencia reconozcan su culpa y para que la sociedad civil colombiana acepte que el conflicto colombiano no es un fenómeno propio de la ruralidad sino que sus lógicas han permeado hasta las más altas esferas del poder.
Para Esther Polo representante de las víctimas quienes han puesto la sangre en el conflicto son los campesinos del país “y nos ha tocado levantarnos de las cenizas para dar cuenta de estos hechos que nos ha dejado esta guerra. El centro de Memoria nos ha dado la posibilidad de contar nuestra versión de los hechos”.
La representante de las víctimas sostuvo que en el cotidiano de Colombia la guerra se ha convertido en algo natural, “pero el país debe entender que esta guerra no es normal es absurda y dañina. Con ese trabajo rescatamos la esperanza de decirle al Estado y a Colombia que a pesar de nuestras muertas y nuestros muertos estamos aquí, resistiendo”.

El informe del conflicto armado

La propuesta investigativa y narrativa con la que se visibilizarán las voces de las víctimas en la construcción es un relato nacional sobre la historia del conflicto. En seis capítulos se recogen las experiencias más sobresalientes, luego de seis años de investigación en distintas regiones del país y la publicación de 20 informes sobre casos específicos.
El recorrido realizado por los seis capítulos que comprende el informe, da cuenta del horror, el dolor, la guerra y las luchas de las víctimas en todo el territorio nacional.
El primer capítulo trata sobre la magnitud del conflicto y da cuenta de lo que ha pasado en el país, destacando a quiénes son los actores en disputa, cuáles han sido sus prácticas de guerra y los móviles de su accionar, todo esto sin dejar de lado el cómo se ha visto afectada la población. En pocas palabras, es el resumen de las cifras del horror del conflicto nacional.
Un texto explicativo sobre el devenir de la guerra es el tema central del segundo capítulo que amplía el contexto de la interpretación de los caminos que ha recorrido la guerra para mantenerse a lo largo del tiempo.
La propuesta a un análisis entre guerra y justicia es el objetivo del tercer capítulo, en el que haciendo una lectura sobre la existencia en Colombia de un aparato judicial, que ha sido permeado y rebasado por la guerra al punto de llegar a ser en algunos casos cómplice y partícipe, también se ha visto fuertemente impactado.
El cuarto habla de los daños e impactos de la guerra sobre la población, las formas de expresión de la violencia y analiza las afectaciones producidas en distintos grupos poblacionales luego de haber recolectado algunos testimonios.
El quinto capítulo da cuenta de las iniciativas de la paz y el rescate de lo que el Centro ha llamado “las memorias”, en un recorrido por los casos documentados en regiones rastreando qué y cómo recuerdan las victimas lo sucedido. El último capítulo recoge las recomendaciones del Centro para la superación de la guerra y la construcción de la paz.
LILIAN CORTINES



Enviado por Admin el Lun, 04/14/2014 - 17:56.

Minsalud habla sobre atención psicosocial a las víctimas del conflicto en Colombia
Bogotá, Colombia, 8 de abril de 2014

Por KATERINE JAIMES PEÑA


El Ministerio de Salud y Protección Social aseguró, en el marco del Día Nacional en Homenaje a las Víctimas del Conflicto, que el Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral a Víctimas (Papsivi), es una garantía para mejorar la calidad de vida de las personas que han sufrido este flagelo.

Agregó que el Papsivi  se está implementando en 234 municipios de 17 departamentos y el Distrito Capital de Bogotá y para su operatividad se  encuentran  conformados 126 equipos interdisciplinarios para realizar  la atención psicosocial a 42 mil 760 víctimas del conflicto armado registradas.

Dijo también que el programa cuenta  con el protocolo de atención integral en salud con enfoque psicosocial para ser implementado por parte de los actores del Sistema General de Seguridad Social en Salud en el territorio nacional.

“A su vez, se han formado  700 servidores públicos de Direcciones Territoriales de Salud (DTS), Entidades Promotoras de Salud (EPS), Instituciones Prestadoras de Servicios de Salud (IPS) y en las Empresas Sociales del Estado (ESE), a través de un curso virtual en atención en salud con enfoque psicosocial a víctimas del conflicto armado”, sostuvo el Ministerio de Salud y de la Protección Social.

De igual forma, aseguró que también estos servidores públicos se han formado en directrices del enfoque psicosocial a los servidores de DTS, EPS, IPS y ESE, en las 17 entidades territoriales y el Distrito Capital.

Por otro lado, el ente nacional dijo que 29 mil 90 personas en situación de desplazamiento se han beneficiado directamente con el Proyecto de Inclusión Social con enfoque psicosocial, el cual tiene  cobertura en un total de 71 municipios y un corregimiento de 16 departamentos.
Finalmente, el Ministerio de Salud y de la Protección social dijo que se cuenta con asignación anual de recursos del Fondo de Solidaridad y Garantía (FOSYGA), a través de transferencias a las entidades territoriales para garantizar la atención en los servicios NO POS a las personas en situación de desplazamiento y a los no afiliados al SGSS. 


Fuente: Ministerio de Salud y de la Protección social.

LILIAN CORTINES
Víctimas del conflicto armado participan en la construcción del PAPSIVI
ON 04 MARZO 2013. PUBLICADO EN LA CATEGORÍA FORTALECIMIENTO INSTITUCIONAL PARA LA ATENCIÓN A VÍCTIMAS


En el marco de la reglamentación de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (Ley 1448 de 2011), el Ministerio de Salud y Protección Social se encuentra adelantando el proceso de consulta y construcción conjunta del Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral a Víctimas (PAPSIVI). Dicho programa forma parte de la respuesta en materia de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas del conflicto armado. En el proceso de diseño y elaboración del PAPSIVI han participado las víctimas en los espacios de socialización desarrollados en los departamentos desde el mes de diciembre de 2012, tal como se definió en el Plan Operativo Anual del espacio de participación transitorio del nivel nacional.
Para conocer más sobre el PAPSIVI visite este enlace y conozca el ABC de las Víctimas para el Ministerio de Salud. 
Con el propósito promover la participación de los líderes de las organizaciones de víctimas de todo el país, en  la propuesta consolidada, la Oficina de Promoción Social del ministerio, junto con la Subdirección de Participación Social de la Unidad de Atención y Reparación Integral a las Víctimas y el Comité de Trabajo y Gestión e Interlocución del Espacio Transitorio Nacional, han convocado y organizado el "Espacio Nacional Transitorio para la Consulta del Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral (PAPSIVI) a Víctimas del Conflicto Armado". El evento se realizó entre el 27 de febrero y el 1 de marzo en Bogotá, con la participación de cerca de 104 líderes representantes de todo el país y 30 servidores públicos de las diferentes dependencias del Ministerio. Actualmente, funcionarios del Ministerio se encuentran adelantando el proceso de sistematización del evento.

La realización del "Espacio Nacional Transitorio para la Consulta del Programa de Atención Psicosocial y Salud Integral (PAPSIVI) a Víctimas del Conflicto Armado", cuenta con el apoyo financiero de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y el apoyo técnico de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

LILIAN CORTINES

Estadísticas y datos de la pobreza infantil a nivel mundial.

La pobreza impide que miles de niños y niñas vivan, se desarrollen y crezcan en plenitud.  Esta situación les frena el acceso a nuevas oportunidades y a la educación. Como consecuencia los expone a situaciones de abuso, de violencia, a la explotación laboral y a la discriminación.
· 2200 millones : cantidad de niños y niñas que viven en el mundo
· 1900 millones : cantidad de niños y niñas que viven en países en desarrollo
· 1000 millones: cantidad de niños y niñas que viven en la pobreza
 los niños viven de manera diferente la pobreza, según el país o la sociedad en que hayan nacido y crecido.
Las estadísticas de los niños pobres en el mundo:
·  Más de 24.000 personas mueren cada día de hambre en el mundo. El 75% de estos fallecidos son niños menores de 5 años.
·  El 10% de los niños que viven en países en desarrollo mueren antes de cumplir los 5 años.
·  La mayoría de las muertes se deben a la desnutrición crónica.
·  Uno de cada 5 niños no tiene acceso a la educación primaria.
·  Más de 30.000 niños menores de 5 años mueren por enfermedades que podrían haber sido evitadas.
·  Más de 600 millones de niños viven en la pobreza extrema.
kira herrera 

Derechos de los Niños: ¡Nosotros decimos No al trabajo infantil!

Más de 215 millones de niños en todo el mundo se encuentran afectados por el flagelo del trabajo infantil.  La mayoría de ellos se encuentran en África Subsahariana, pero una gran parte de la población infantil que vive en Asia y el Pacífico trabaja en sitios peligrosos.
La franja de edades de los niños que trabajan en el mundo oscila entre los 4 y los 17 años.
En la economía de los países en desarrollo y desarrollados surge el trabajo infantil a consecuencia de condiciones inseguras de empleo, mano de obra barata y una alta productividad y rentabilidad para los empresarios, que superan su baja inversión.  

El trabajo infantil en la actualidad
¿Sabías que recientes estudios de la OIT demuestran que los niños tienen tasas más altas de accidentes y muertes en el trabajo que los adultos?
Algunos datos apuntan que en Estados Unidos y en Europa existe un alto grado de vulnerabilidad en el trabajo infantil y sufren más accidentes laborales. Sin embargo, a diferencia de las regiones ricas, en los países pobres existe  más cantidad de niños trabajando.

Un gran problema que atañe a los niños es la gran cantidad de trabajos peligrosos que deben realizar, afectando a sus cuerpos y a sus mentes, incluso acarreando con estos males cuando ya son adolescentes.
Está en nuestras manos luchar para erradicar estos trabajos que afectan a la moral, a la seguridad y a la salud de millones de niños.

Una de las metas para la Organización Internacional del Trabajo es abolir la mayor cantidad posible de trabajos infantiles peligrosos: en la agricultura, donde se exponen a pesticidas y a productos químicos, en la minería donde existe riesgo de derrumbes, en la construcción donde deben cargar con objetos pesados o en el trabajo doméstico, donde pueden ser víctimas de abusos y de largas horas de trabajo.
La organización Save de Children denuncia las 8 formas de la explotación infantil:
1-Trata Infantil
2-Explotación Sexual con fines comerciales
3-Trabajo infantil forzoso por endeudamiento
4-Trabajo forzoso en la mina
5-Trabajo forzoso en la agricultura
6-Niños soldado/combatientes
7-Matrimonio infantil forzoso
8-Esclavitud Doméstica

 Para que entre todos podamos eliminar el trabajo infantil en el mundo es importante conocer los Derechos Fundamentales de la Infancia:
A la vida
Al descanso, esparcimiento, juego y actividades recreativas
A la libertad de expresión y compartir sus puntos de vista con otros
A un nombre y nacionalidad
A una familia
A la protección durante los conflictos armados
A la libertad de pensamiento, conciencia y religión
A la protección contra el descuido o trato negligente
A la protección contra el trabajo infantil y contra la explotación económica en general

La mayor parte de los países del mundo firmaron el protocolo de la Organización Internacional del Trabajo que prohíbe el trabajo infantil, pero pocos se ocupan de este problema.
kira herrera 

Programas de lucha contra la pobreza

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En la actualidad, la cifra de personas que viven en pobreza extrema alcanza ya los mil cuatrocientos millones en todo el mundo, según los últimos datos del Banco Mundial. Teniendo en cuenta que la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social han confirmado el derecho al desarrollo y a una vida libre de pobreza como derechos humanos básicos, desde InspirAction damos la voz de alarma para que las estrategias de lucha contra la pobreza se tornen, de una vez por todas, reales y efectivas.
En el año 2000 el PNUD se fijó un nuevo reto: “Objetivos de Desarrollo del Milenio”, con la finalidad de reducir a la mitad la cantidad de personas que viven en la extrema pobreza para el año 2015. Para ello, pretendía potenciar las soluciones de los gobiernos nacionales, favoreciendo el acceso a los bienes productivos y vinculando los programas de lucha contra la pobreza con las políticas económicas y financieras internacionales. Su meta: que la globalización beneficie a los pobres, a través del alivio de la deuda y de la orientación de la inversión. Hasta ahora, ya casi ha alcanzado su propósito en algunas comunidades aisladas de Europa y en las zonas Este y Sudeste de Asia. Es un paso, pero si los pobres extremos representan casi al 25 por ciento de la población mundial, aún queda mucho por hacer para poder reducir esa cifra al 12 por ciento en el 2015.
A pesar de estos datos optimistas, el panorama actual no se presenta tan alentador: según un estudio conjunto del Banco  Mundial y el Fondo Monetario Internacional,entre cincuenta y noventa millones de personas más se hundirán en la pobreza extrema (menos de un dólar diario) a consecuencia de la crisis económica global que nos está afectando estos días. Ambas Instituciones alertan de que a este ritmo los países en desarrollo serán incapaces de alcanzar la mayoría de los objetivos establecidos  por el PNUD en el Desarrollo del Milenio.
Antes definíamos la pobreza como una falta de ingresos suficientes para su superación. Ahora el concepto va mucho más allá: también es la denegación a vivir una vida larga, sana y creativa, a disfrutar de un nivel decente de vida, a la libertad, dignidad, al respeto por uno mismo y por los demás.

kira herrera