jueves, 6 de marzo de 2014

DERECHOS DE SALUD D  LOS HABITANTES DE LA CALLE EN BOGOTA Y DE LOS INDÍGENAS

La salud es un derecho que asiste a todas las personas, indistintamente de su género, religión, color, etnia, idioma, y es deber y responsabilidad del Estado ofrecerlo a las poblaciones indígenas de nuestra nación. Existe un enfoque de derechos en la salud, que es conexo al reconocimiento por la mayoría de los países de la diversidad cultural de los pueblos indígenas. Acorde a la Iniciativa de Salud de los Pueblos indígenas (SAPIA), “la salud expresa relaciones dinámicas entre componentes inseparables, en lo individual (físico, mental, espiritual y emocional), lo colectivo (político, económico, cultural y social) y entre lo natural y lo social”.


En 1991 se expidió en Colombia una nueva Constitución. La nueva Carta considera al país, en su artículo 7, como una nación pluriétnica y pluricultural: “El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”. A pesar de ello el Estado colombiano no ha diseñado un programa de salud, que involucre la medicina tradicional wayúu con la medicina convencional, lo cual se constituye en una violación a los derechos de los indígenas.
En Bogotá (capital de Colombia, situada en el centro del país) cerca de setenta mil personas duermen diariamente en la calle. Se les llama de distintas formas y generalmente en sentido peyorativo:indigentes, pues piden limosna o roban; marginales, en tanto no tienen hogar; desechables, porque ya no son funcionales para el sistema y algunas veces recogen los desechos de la sociedad (la basura); gamines, pues son niños también; ñeros, cuando existen grupos de amigos, escoria social, ya que muchas personas las consideran lo peor de la especie humana y seres disfuncionales para el país.


Los habitantes de la calle sufren la amenaza constante de agresión física, desaparición y asesinato de manos de los que se llaman a sí mismos grupos de "limpieza social", que en Bogotá se conocieron como "mano negra", dedicados a eliminar a los indigentes. Hoy los paramilitares (grupo armado al margen de la ley que actúa en algunas regiones de Colombia) tienen entre sus actividades el exterminio, tortura y desaparición de los habitantes de la calle.


Los habitantes de la calle reciben toda la indiferencia de la sociedad y de sus familias, cuando las tienen; son excluidos, humillados y carentes de cualquier expresión de amor. Son personas sin esperanzas, sumidas en muchos casos en la tristeza del abandono y en la desolación después del efecto dejado por drogas psicoactivas (cocaína, marihuana, bazucó, entre otras).



Al respecto de esta situación, existe una experiencia en Bogotá, la de los Centros de Atención Transitoria (CAT), repartidos por varias zonas de la ciudad y que se crearon para atender y albergar por tres meses a la población indigente que llegue a pedir ayuda. Allí, el habitante de la calle recibe alimentación, servicio de sicología y ciertos talleres de resocialización, para ayudarle a salir del mundo de las drogas y enseñarle a ver la vida de manera distinta, un poco más positiva.




STEPHANNY LUCIA FOLIACO








1 comentario:

  1. Los habitantes de la calle reciben toda la indiferencia de la sociedad y de sus familias, cuando las tienen; son excluidos, humillados y carentes de cualquier expresión de amor. ellos también tienen DERECHOS DE SALUD

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