DERECHOS DE
SALUD D LOS HABITANTES DE LA CALLE EN
BOGOTA Y DE LOS INDÍGENAS
La salud es un derecho que
asiste a todas las personas, indistintamente de su género, religión, color,
etnia, idioma, y es deber y responsabilidad del Estado ofrecerlo a las
poblaciones indígenas de nuestra nación. Existe un enfoque de derechos en la
salud, que es conexo al reconocimiento por la mayoría de los países de la
diversidad cultural de los pueblos indígenas. Acorde a la Iniciativa de Salud
de los Pueblos indígenas (SAPIA), “la salud expresa relaciones dinámicas entre
componentes inseparables, en lo individual (físico, mental, espiritual y
emocional), lo colectivo (político, económico, cultural y social) y entre lo
natural y lo social”.
En 1991 se expidió en Colombia
una nueva Constitución. La nueva Carta considera al país, en su artículo 7,
como una nación pluriétnica y pluricultural: “El Estado reconoce y protege la
diversidad étnica y cultural de la Nación colombiana”. A pesar de ello el
Estado colombiano no ha diseñado un programa de salud, que involucre la
medicina tradicional wayúu con la medicina convencional, lo cual se constituye
en una violación a los derechos de los indígenas.
En Bogotá (capital de
Colombia, situada en el centro del país) cerca de setenta mil personas duermen
diariamente en la calle. Se les llama de distintas formas y generalmente en
sentido peyorativo:indigentes, pues piden limosna o roban; marginales, en tanto
no tienen hogar; desechables, porque ya no son funcionales para el sistema y
algunas veces recogen los desechos de la sociedad (la basura); gamines, pues
son niños también; ñeros, cuando existen grupos de amigos, escoria social, ya
que muchas personas las consideran lo peor de la especie humana y seres
disfuncionales para el país.
Los habitantes de la calle
sufren la amenaza constante de agresión física, desaparición y asesinato de
manos de los que se llaman a sí mismos grupos de "limpieza social",
que en Bogotá se conocieron como "mano negra", dedicados a eliminar a
los indigentes. Hoy los paramilitares (grupo armado al margen de la ley que
actúa en algunas regiones de Colombia) tienen entre sus actividades el
exterminio, tortura y desaparición de los habitantes de la calle.
Los habitantes de la calle
reciben toda la indiferencia de la sociedad y de sus familias, cuando las
tienen; son excluidos, humillados y carentes de cualquier expresión de amor.
Son personas sin esperanzas, sumidas en muchos casos en la tristeza del
abandono y en la desolación después del efecto dejado por drogas psicoactivas
(cocaína, marihuana, bazucó, entre otras).
Al respecto de esta situación,
existe una experiencia en Bogotá, la de los Centros de Atención Transitoria
(CAT), repartidos por varias zonas de la ciudad y que se crearon para atender y
albergar por tres meses a la población indigente que llegue a pedir ayuda.
Allí, el habitante de la calle recibe alimentación, servicio de sicología y
ciertos talleres de resocialización, para ayudarle a salir del mundo de las
drogas y enseñarle a ver la vida de manera distinta, un poco más positiva.
STEPHANNY LUCIA FOLIACO


Los habitantes de la calle reciben toda la indiferencia de la sociedad y de sus familias, cuando las tienen; son excluidos, humillados y carentes de cualquier expresión de amor. ellos también tienen DERECHOS DE SALUD
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